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jueves, 26 de junio de 2014

Viejas estructuras de comunicación en organizaciones públicas para un mundo 2.0

La realidad es tozuda. Nos encontramos en numerosas ocasiones con organizaciones públicas que tienen una estructura de comunicación anquilosada y no apta para los nuevos tiempos que se avecinan, esto es, unos tiempos donde se demanda una gestión más transparente con ciudadanos más activos en la toma de decisiones.

Las reestructuraciones en todos los sectores están a la orden del día y lo público no es un convidado de piedra. Todo lo contrario. Ya no sólo tenemos que hablar de la orientación de la imagen de los servicios públicos entre los ciudadanos, sino que además estamos observando cómo esos servicios son modificados en sus estructuras y en sus modelos de gestión. El ámbito académico universitario no es una excepción.

Por ello, si estamos en un periodo profundo de cambio necesitamos profesionales y directivos preparados para el cambio. De nada nos va a servir modificar la estructura y el modelo de gestión si las personas integrantes de los equipos de trabajo siguen operando desde otra mentalidad totalmente distinta.

El cambio organizativo se genera en equipo. Y hay que saber trabajar la necesidad del cambio a través de la búsqueda de motivaciones, emociones y de un plan estratégico de transformación de las organizaciones educativas. Un equipo de trabajo que sepa integrar los nuevos postulados organizativos en los contextos de la institución, en los hábitos adquiridos y teniendo muy en cuenta los perfiles del cuerpo de trabajadores.

El cambio siempre produce dudas, miedos y cierta actitud reactiva por parte de los públicos implicados. Para aminorar el impacto es necesaria una política activa de información clara, directa y al grano.

Somos proclives a rechazar los cambios de comportamiento que se nos plantean, a abandonar nuestra zona de confort. Por tanto, el equipo de gestión del cambio deberá saber prever los posibles conflictos y ofrecer soluciones creativas que ayuden a generar emociones positivas a las expectativas de cambio. Los nuevos escenarios 2.0 deben ser un referente continuo de soluciones y de buen hacer. El gobierno abierto, el conocimiento abierto y la formación abierta están al servicio del cambio que debe producirse en las organizaciones públicas de cualquier país.

Cuando me refiero a cambios en los departamentos de comunicación de organizaciones públicas, por ejemplo universidades públicas, estoy aludiendo a nuevos escenarios de gestión de relaciones estratégicas, escenarios proactivos como:

  1. Búsqueda de notoriedad e información. Preparar el terreno para que otras comunicaciones tengan mayor efectividad.
  2. Motivación organizacional. Ayudar a construir moral, trabajo en equipo; trabajo hacia un claro objetivo organizacional acorde con la cultura corporativa de la institución.
  3. Anticipación de los asuntos/temas. Ayudar a dar la alarma sobre asuntos y temas, cambios socio-políticos y desacuerdos de los públicos estratégicos con los que interactúan las organizaciones.
  4. Oportunidad de identificación. Descubrir nuevos servicios, productos, métodos, aliados y asuntos positivos.
  5. Gestión de crisis. Proteger las posiciones de las organizaciones, reteniendo a los aliados y a los públicos estratégicos y haciendo que las instituciones sigan su ritmo normal a pesar de las batallas que se puedan establecer.
  6. Vencer el aislamiento directivo. Ayudar a tomar decisiones inteligentes,  realistas y competitivas en el tiempo, ayudar a explicarlas.
  7. Ser agente de cambio continuo. Suavizar la resistencia al cambio, proporciona suaves transiciones y códigos apropiados con los públicos estratégicos.
  8. Fundamentarse en la gestión de la responsabilidad social. Crear reputación, posibilitar el éxito económico a través de la confianza y el atractivo de los seguidores y ciudadanos.
  9. Generar una política de actividades públicas. Facilitar el consentimiento público a actividades, productos, procedimientos y trabajar para la eliminación de barreras políticas.
Compartir y saber influir es la clave. Para compartir hay que saber qué, cómo, cuándo, dónde, por qué, en qué situaciones. Es decir, hay que investigar para crear equilibrio. La investigación es la información controlada, objetiva, y sistemática para propósitos de descripción y entendimiento de la situación de relaciones estratégicas de nuestros nuevos directores de comunicación de organizaciones públicas.


jueves, 20 de marzo de 2014

El Dircom es un coordinador de los esfuerzos comunicativos

Hace unos días cené con unos empresarios que me preguntaban por la necesidad o no de tener en su grupo de empresas a un director de comunicación corporativa que integrase todas las comunicaciones de sus diferentes operaciones en distintos mercados internacionales. Yo abogué por la existencia de un director de comunicación corporativa del grupo, pero más que hablar de integración hablé de coordinación de esfuerzos durante toda la velada. No se trata de tener un juez que monitorice y decida sobre todas las acciones comunicativas que se van a emprender. Hablé de tener un líder capaz de armonizar y dar valor a todos los esfuerzos comunicativos del grupo de empresas. 

Para poder tener un director de comunicación corporativa que coordine los esfuerzos de las distintas oficinas, factorías, etc., en los diferentes mercados, se necesita, en primer lugar, una cultura corporativa y una estructura empresarial que permita esa coordinación de esfuerzos. Y es indiferente que esos esfuerzos provengan del interior de la organización o de empresas exteriores a través de su oferta de servicios. Estructura y cultura corporativa son dos elementos indispensables a la hora de gestionar la excelencia.

Después, necesitamos entender que el Dircom es el responsable directo de las estrategias de relaciones con los públicos objetivos de la empresa. Más que hablar de una función de guardián de la imagen o reputación de la marca debemos referirnos a su función de relaciones estratégicas. El valor de la marca (imagen y reputación) es una consecuencia, junto a otros elementos, de las relaciones eficaces establecidas con los públicos estratégicos. El valor de la marca está intervenido por la calidad de las relaciones de marca con los clientes y otros públicos clave, además de por otras circunstancias.

Sólo las relaciones estratégicas nos dan un entendimiento íntegro del valor verdadero de los programas de comunicación, aquellos que amalgaman las actividades de marketing y de relaciones públicas conjuntamente.

La estructura de portavoces es la encargada de hacer visibles esas relaciones, aunque las organizaciones también pueden relacionarse a través de otros medios y vías. La estructura de portavoces modela la asertividad corporativa, eligiendo los escenarios adecuados para las relaciones con los públicos diana, con su actitud de escucha y con la adecuación de los mensajes a los intereses de la organización y de los públicos sin producir estridencias ni asimetrías. Ahí el Dircom juega un papel muy importante dentro de su coordinación general de las comunicaciones de la organización. Estoy haciendo referencia a una estructura neuronal de la comunicación de las compañías. Cada unidad está capacitada para solucionar sus típicos problemas comunicativos y el conjunto de unidades trabaja para la estrategia general de relaciones eficaces de la organización.




miércoles, 5 de marzo de 2014

Gestión de la coherencia: un elemento clave en la estructura de portavoces

Se habla y se escribe sobre el futuro del Dircom y su papel en la cúpula de poder de las organizaciones, con voz y voto en los consejos de administración y en los órganos de decisión de las empresas e instituciones de cualquier tipo.

El Dircom se responsabiliza del capital relacional de las organizaciones y atiende los escenarios que lo componen: capital medioambiental; capital intelectual; capital social y capital financiero. Su función es gestionar las relaciones estratégicas y eso implica ir más allá de la comunicación, sobre todo en lo que se refiere a velar por la coherencia como un activo de gestión y comunicación. Saber segmentar a los públicos e identificar sus necesidades en lo relativo a medio ambiente, generación de conocimiento, elementos sociales y financieros es un quehacer de gran repercusión y funcionalidad.

No es que el Dircom de repente se erija en el cuello de botella por el que todo debe pasar para tener la categoría de apto o no apto dentro y fuera de la organización. No. El Dircom planifica y observa el tráfico generado en la relación con todos los públicos estratégicos y vela por la coherencia entre la cultura corporativa y la identidad corporativa, para que la resultante, la imagen proyectada, se aproxime cada vez más a la estrategia diseñada desde el cuadro de mando. En el apartado de la cultura corporativa tamiza la gestión desde la perspectiva de la responsabilidad social corporativa y su peso en los resultados.

Cuando PRNoticias se preguntaba recientemente en un titular ¿cuáles serán los empleos del futuro en comunicación?, en virtud del informe Workplace Trends 2014 de Sodexo, algunos de los puestos señalados tienen como quehacer principal la gestión de la coherencia corporativa, que en buena lógica atañe también a la estructura de portavoces de la organización en toda su dimensión. La coherencia en el comportamiento y la comunicación de los portavoces es un motivo de monitorización por parte de los responsables del departamento de comunicación de cualquier organización. Necesitamos herramientas de gestión eficaz en sintonía con herramientas de comunicación eficaz, para los portavoces y también para las organizaciones. 

Un índice de coherencia alto en las empresas y en los portavoces redundará en una imagen proyectada que puede ser beneficiosa para sus propios intereses. Un índice de coherencia alto ayudará a tener más credibilidad a los portavoces y también más capacidad de influir en los públicos. La coherencia es una pieza clave en la gestión de relaciones y de la comunicación.




lunes, 7 de enero de 2013

Las reuniones de RRPP más interesantes en 2013


2013 se presenta con un atractivo especial para las relaciones públicas en España. No olvidemos que en 2014 Madrid organiza lo que entiendo como los Juegos Olímpicos de las Relaciones Públicas: World Public Relations Forum. Por ello, durante todo este año los esfuerzos deben estar centrados en observar con más énfasis qué se está haciendo y cómo se trabaja desde los diferentes ámbitos en el panorama internacional, en desarrollar actividades interesantes y acordes con las expectativas comunes de los practicantes del sector (profesionales, académicos, investigadores y estudiantes), y en trazar una meta común en todas las organizaciones e individuos implicados en nuestro país. El valor de la marca país, el prestigio de nuestro sector profesional y también la marca personal de cada uno de nosotros está en juego. Es hora de dar ejemplo mediante la acción, primero, y la comunicación, después.

Las reuniones nacionales e internacionales del sector de las relaciones públicas son este año un poco más especiales desde ese sentido didáctico y estratégico. Las más representativas, quizás, son las siguientes por orden cronológico:

Hemos avanzado mucho en el sector durante los últimos 20 años. Sin embargo, el World Public Relations Forum de 2014 debe ser el elemento aglutinador de esfuerzos que tanto nos hace falta en las relaciones públicas de España. La dispersión de las diferentes asociaciones profesionales, de los distintos intereses empresariales, académicos e investigadores debe empezar a atenuarse. Y dar paso a la colaboración estratégica. Todos nos vamos a beneficiar de ello. También nuestro país que tanto lo necesita.

¿Quién va a liderar la transición y el cambio? Entiendo que se debería constituir un think tank y una estructura en consecuencia para desarrollar los escenarios propicios.

Un placer.